Guía para el cuidado de la espalda

La espalda se encarga de proteger la columna vertebral, sostener el cuerpo y la cabeza en su posición y ajustar los movimientos de las extremidades, por lo que su buen funcionamiento es importante para realizar las actividades diarias. Con esta guía para el cuidado de la espalda, podrás mantenerla saludable. 

¿Por qué aparece el dolor de espalda? 

El dolor de espalda es una de las quejas más comunes entre la población, estimándose que hasta un 80% de las personas sufrirán dolor de espalda en algún momento de su vida.  

Puede aparecer tanto de forma repentina como progresiva, pudiendo generar dolores intensos e incapacitantes. Existen ciertas condiciones que aumentan el riesgo de sufrir dolor de espalda como: 

  • Edad. El dolor de espalda puede presentarse a cualquier edad, pero es más frecuente después de los 40 años. 
  • Malas posturas, esto incluye pasar mucho tiempo en una sola posición, actividades repetitivas y realizar posturas forzadas para la espalda. 
  • Levantar objetos muy pesados y hacerlo de forma incorrecta. Muchas veces, no somos conscientes de la forma en que levantamos objetos pesados y esto termina afectando nuestra columna. 
  • Estrés. La tensión muscular causada por el estrés, genera molestias y contracturas de los músculos de la espalda. 
  • Sedentarismo y sobrepeso. La baja actividad física atrofia los músculos y favorece el sobrepeso, que por sí solo, aumenta la carga sobre la columna vertebral, generando dolor de espalda.
  • Caídas o golpes directos sobre la espalda. Dependiendo de la intensidad del impacto, pueden causar lesiones de la columna vertebral o de los músculos de la espalda. 
  • Fumadores. El cigarrillo altera la circulación de sangre a través de los vasos, por lo que llega menos oxígeno y nutrientes a las estructura de la espalda, haciéndolas más vulnerables a sufrir lesiones. 
  • Enfermedades crónicas, que afectan la espalda. Enfermedades como artritis, osteoporosis o metástasis vertebrales son causantes de dolor de espalda. 
  • Uso de calzado inadecuado. Los tacones altos y los zapatos planos aumentan la carga sobre la columna vertebral, por lo que debes evitar, en la medida de lo posible, su uso.

Dolor de espalda en mujeres embarazadas  

Durante el embarazo, la curvatura lumbar se pronuncia y las piernas empiezan a separarse para mejorar la estabilidad. Las vértebras y discos intervertebrales son sometidos a una mayor carga, por el aumento de peso del útero. 

Aproximadamente el 50% de las embarazadas presenta dolor de espalda durante el embarazo, especialmente en la zona lumbar. La faja de embarazada ayuda a aliviar el peso de la barriga, disminuye los dolores de espalda y estabiliza la columna mejorando la postura. 

Cómo cuidar la espalda y prevenir el dolor 

A pesar de que generalmente no se trata de una afección grave, el dolor de espalda puede resultar incapacitante para realizar las actividades diarias. Para mantener una espalda sana sigue la siguiente guía para el cuidado de la espalda: 

Mantén una postura correcta en todo momento 

Las posturas inadecuadas generan tensión en los músculos y ligamentos de la espalda. Estar sentado, parado o acostado de forma adecuada evitará los molestos dolores de espalda: 

Para sentarte coloca la silla a una altura adecuada, para poder apoyar los 2 pies en el suelo, siempre de frente a lo que estés haciendo. Apoya la zona lumbar en el respaldo de la silla, flexiona las rodillas y mantén la espalda recta.  

Si debes estar parado por largos periodos de tiempo procura mantener la espalda siempre recta y alternar el peso del cuerpo entre ambas piernas. Puedes realizar pequeños pasos o elevar los talones para favorecer la circulación. 

Al estar acostado, evita posiciones forzadas para la columna y procura que el colchón esté en condiciones óptimas, no debe ser ni demasiado blando, ni demasiado duro. Evita ver televisión, usar el móvil o leer acostado. 

Realiza las acciones de forma adecuada 

Día a día realizamos actividades que pueden comprometer la salud de nuestra espalda, si las realizamos de forma incorrecta. Mantente atento a cómo realizas las siguiente acciones: 

  • Al levantarte de la cama, ve hacia un lado y después incorpórate para sentarte con la ayuda de los brazos. 
  • Cuando te agaches, flexiona las rodillas y la cadera, mantén la espalda recta para evitar la presión en las cervicales. Con esta posición los músculos de las piernas y del abdomen se activan y hay menos tensión en la zona lumbar.  
  • Al levantar objetos pesados. Dobla las rodillas y no inclines la espalda. Toma el objeto con ambas manos y mantenlo pegado al cuerpo durante el traslado.

Si debes repetir este movimiento con frecuencia, puede ser conveniente que utilices una faja protectora, como la faja sacrolumbar semirrígida corta, para disminuir la carga sobre las vértebras. 

  • Para coger objetos pesados de lugares altos, utiliza una escalera o un taburete seguro, ya que al tener los brazos por encima de los hombros, podemos afectarlos a ellos y a la columna. 

Utiliza correctores de postura o espalderas ortopédicas 

Las espalderas y los correctores de postura, ayudan a adoptar una buena postura y a recuperar la memoria muscular, siempre y cuando se combinen con el fortalecimiento de la musculatura de la espalda, con estiramientos y ejercicios para ello. 

La espaldera transpirable reforzada consta de bandas que permiten ejercer una tracción gradual y personalizada de la espalda. 

Vigila tu peso 

Recuerda que las personas con sobrepeso sufren una mayor tensión en los músculos de la espalda y, por lo tanto, tienen mayor predisposición a padecer dolores en la zona lumbar.  

Realiza ejercicio frecuentemente 

Con el objetivo de mejorar la postura, fortalecer la espalda y abdomen, mejorar la flexibilidad y bajar de peso en caso de ser necesario. La actividad deportiva debe incluir ejercicios aeróbicos, como caminar o nadar, y ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de la musculatura de la espalda. 

Descanso entre jornadas  

La posición estática es una de las causas de dolor en la espalda. Trata de realizar descansos cada 1 a 2 horas, por 5 a 10 minutos, estirando los músculos del cuello, la espalda y extremidades. 

En caso de viajes largos o jornadas prolongadas frente al volante, realiza pausas cada 2 horas para estirar tus músculos. 

Teléfonos inteligentes, tablets y portátil 

El uso de estos artefactos ha aumentado en los últimos años y largas horas del día son consumidas usándolos. Las posturas inadecuadas, adoptadas durante su uso, han aumentado los dolores musculares y lesiones de la espalda y extremidades. 

Para usar el portátil procura estar frente a la pantalla, manteniendo la espalda y los brazos apoyados, evitando flexionar el cuello.  

Al usar la tablet y el móvil, colócalo ligeramente por debajo de la altura de los hombros y a unos 30 cm del pecho aproximadamente, con el cuello y las muñecas rectas, y los hombros relajados. 

En caso de tener las manos ocupadas al contestar una llamada, nunca sujetes el móvil entre el oído y el hombro, utiliza el micrófono o el auricular auxiliar. Realiza descansos cortos pero habituales mientras utilices estos dispositivos electrónicos. 

Controla el estrés 

Procura realizar actividades que permitan que te relajes y logres liberar las tensiones del día a día. Unas vacaciones cortas, salidas con tu familia, el yoga, entre otras, son buenas opciones para liberarte del estrés. 

En caso de dolor de espalda 

Cuando aparece el dolor de espalda generalmente se debe a malos hábitos de cuidado de la espalda y su tratamiento es conservador. Es necesario que consultes con el médico, que puede indicar: 

  • Analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares en caso de que aparezca un dolor de forma aguda e intensa. 
  • Terapia con calor y frío para aliviar el dolor. El frío ayuda a desinflamar las estructuras durante los primeros días, luego puedes utilizar el calor para relajar la musculatura. 
  • Uso de fajas o soportes ortésicos. Como la faja «lumbitron» dorsolumbar semirrígida o el módulo sacrolumbar en termoplástico “evotec forte” para el alivio del dolor de espalda.  
  • Reposo físico corto. Si sufres dolor de espalda, es adecuado que guardes reposo los primeros días. Pero una vez que mejore el dolor, debes retomar tus actividades cotidianas, evitando levantar pesos o movimientos forzados.  
  • Durante la recuperación del dolor de espalda evita trotar, deportes de contacto o raqueta, golf, danza, levantamiento de pesas y abdominales hasta que tu médico lo autorice. 

Cómo proteger la espalda en la vuelta al deporte tras del confinamiento

Practicar deportes y hacer ejercicio físico de forma regular es una de las principales recomendaciones para mantener la salud de nuestro organismo. Y, en este sentido, después del confinamiento por el coronavirus, reiniciar las actividades deportivas es muy conveniente para recuperar la forma física que teníamos antes de la cuarentena.

No obstante, el retorno al deporte después de largos periodos de inactividad siempre representa un mayor riesgo de sufrir lesiones en las articulaciones. Y la mayoría de actividades físicas supone alguna tensión sobre la columna vertebral y la espalda, por lo que debemos tener en cuenta algunos consejos sobre cómo proteger la espalda al volver a hacer deporte.

Consulta con el especialista para evitar lesiones

Si durante la cuarentena sufriste dolores de espalda, sería bueno que consultes con un médico traumatólogo antes de realizar algún deporte. De igual forma, si has tenido cirugías previas, lesiones repetitivas, lesiones que ocasionaron debilidad muscular o lesión de algún nervio de la columna vertebral, también es recomendable que hables con tu médico para evitar lesiones futuras. El especialista te ayudara a conocer cuáles son los mejores ejercicios para evitarlas.

Las lumbalgias, por otra parte, son comunes después de largos periodos sentados o en posturas inadecuadas. Tu médico puede indicarte el uso de recursos como la faja sacrolumbar lumbitron elite para aliviar el dolor y prevenir lesiones por debilidad de la musculatura lumbar.

Regresa al deporte de forma progresiva

En la columna vertebral y los huesos de la pelvis se fijan los grandes músculos del abdomen y los glúteos, constituyendo los músculos del tronco o el core. Durante la actividad física y los deportes, estos músculos ayudan a estabilizar y proteger la columna vertebral al mantenernos de pie.

Después de un largo periodo de inactividad, como el causado por el confinamiento, estos músculos pierden fuerza y se hacen menos flexibles. Nuestro equilibrio y estabilidad será deficiente, con lo cual se aumenta el riesgo de lesionar las articulaciones, en especial en la zona lumbar o parte baja de la espalda.

Reinicia el deporte de forma progresiva: empieza lentamente, con una intensidad leve a moderada. Con el pasar de los días, puedes ir aumentando la intensidad y duración de los ejercicios, a medida que los músculos vayan recuperando la fuerza y flexibilidad necesaria para realizar la actividad deportiva.

Fortalece los músculos de la espalda y el tronco

Fortalecer los músculos del core, que comprenden los músculos abdominales, lumbares, de la pelvis, los glúteos y la musculatura profunda de la espalda, mejora la estabilidad de nuestro cuerpo y previene las lesiones articulares de la espalda.

Estos músculos aportan también mayor eficiencia al realizar los movimientos, ya que son utilizados, por ejemplo, para dar una patada a una pelota, levantar un objeto pesado y para mantenernos de pie.

Algunos ejercicios para el fortalecimiento de los músculos del tronco son:

  • Yoga
  • Pilates
  • Los abdominales
  • Puente
  • Rotaciones de la columna
  • Plancha y planchas laterales

Mantener una columna vertebral sana evitara lesiones en la espalda, por esto es importante que nuestros músculos y ligamentos se mantengan flexibles y fuertes antes de hacer deporte.

Mantén una postura correcta

La mayoría de las veces, la dorsalgia o dolor de espalda está ocasionada por problemas posturales al momento de realizar el deporte, el uso de la espaldera transpirable puede ayudarte a corregir la postura, recordando que no debe ser usada por más de 4 horas al día.

Tomar conciencia de tu postura y mejorarla a lo largo del entrenamiento disminuirá los dolores y las lesiones de las articulaciones de la espalda, que se presentan al momento de realizar el deporte. Llevar una postura erguida, evitando la postura encorvada, disminuirá estas afecciones.

Al fortalecer la musculatura del tronco, indirectamente, estamos ayudando a mejorar la postura, lo cual ratifica la importancia del fortalecimiento estos músculos.

Disminuye el impacto sobre la espalda

Utiliza el calzado adecuado que ayude a reducir el impacto producido por el choque de nuestro pie contra el suelo, ya que este suele ser devuelto con la misma intensidad con la que golpeamos el piso hacia nuestra columna.  Esto puede favorecer la aparición de lesiones en las articulaciones de la columna vertebral, utilizar el calzado adecuado e incluir la plantilla deportiva con descarga en talón y metatarsos disminuye este impacto y favorece la estabilidad de nuestro cuerpo.

Al correr o trotar sobre suelos duros, como el asfalto, el impacto en nuestra columna es mayor por lo que es recomendable que durante los primeros días realicemos las actividades deportivas en suelos acolchados o blandos, como la grama, para disminuir la fuerza del impacto sobre nuestra espalda.

Calienta y estira tus músculos antes de empezar

Antes de retornar a cualquier deporte es necesario realizar calentamiento y estiramiento de los músculos y ligamentos. Caminar es una buena opción, que ayudará aumentar el flujo de sangre a los músculos y ligamentos de tu espalda.

Al finalizar la actividad deportiva, también debes estirar tus músculos y ligamentos, y recuerda no parar de golpe el deporte, sino ir bajando la intensidad poco a poco hasta estar en reposo.

 

Consejos ortopédicos para proteger las articulaciones en la vuelta al deporte tras el confinamiento