Los quirófanos inteligentes permiten acceder a toda la información del paciente y garantizan una mayor seguridad de la operación
Conectarse con otros médicos, permitir ver la zona a operar al detalle o controlar el ambiente son algunas de las ventajas de los quirófanos inteligentes.
La medicina está experimentado grandes avances gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías. Impresión 3D, exoesqueletos o quirófanos inteligentes, son algunos ejemplos de cómo esta colaboración está mejorando la calidad del trabajo de los profesionales de la salud y la calidad de vida de los pacientes.
Pongamos el ejemplo de los quirófanos inteligentes. Los nuevos avances están diseñando unos espacios donde todos los elementos necesarios para dar una asistencia más completa están integrados en un solo sistema. Desde estos quirófanos inteligentes el médico tiene acceso al historial médico, la analítica, radiografías y a una imagen de la zona a operar. Y además con pantallas táctiles que le permiten ampliar donde lo necesite o con equipos que funcionan por reconocimiento de voz. A ello se suma que los monitores controlan todas las variables del ambiente para garantizar una mayor seguridad de la operación.
Pero estos quirófanos inteligentes van más allá y gracias a la colocación de cámaras y al papel de las Google Glass se puede seguir la operación, no solo desde una sala para que los estudiantes aprendan, sino también desde otras partes del mundo.
Así, los quirófanos inteligentes están interconectados, lo que permite también pedir ayuda a otros médicos o recibir sugerencias. Si se necesita aplicar una nueva técnica para una operación y el especialista está a cientos de kilómetros de distancia, con estos quirófanos inteligentes e interconectados el especialista podría orientar casi al milímetro en la cirugía.
Pero las nuevas tecnologías no solo están enfocándose en los quirófanos inteligentes. También se pueden ver avances en herramientas médicas para la seguridad y vigilancia de los pacientes en tratamiento o para la asistencia a personas mayores o discapacitadas. Son los wereables o las aplicaciones (app) de salud.
Los wereables dieron el salto al mercado con las pulseras y relojes inteligentes para que los deportistas monitoreen su estado físico. Sin embargo, pronto han ampliado su ámbito de actuación hacia la salud y pueden servir para monitorizar la tensión arterial, el azúcar en sangre, la temperatura o el colesterol. Conectados al centro de salud permite controlar a enfermos crónicos o ancianos y también diagnosticar determinadas enfermedades.
Y luego están las aplicaciones de salud. Si algo llevamos encima y pocas veces olvidamos es el móvil. Gracias a las aplicaciones las personas pueden tener un mayor control sobre su salud y registrar los datos. Este registro permitirá al médico tener más información y así aumentará la calidad asistencial.
Además estas app posibilitan la monitorización en domicilio e incluso la comunicación médico-paciente. Por ejemplo, un paciente diabético que diariamente se hace los controles de insulina y los introduce en la aplicación. Cuando un valor sale alterado, el sistema alerta a su médico que inmediatamente se comunica con él, trata de identificar las causas y si puede, ajusta el tratamiento y si no, le visita o le cita. A esa rapidez de actuación se suma el ahorro en tiempos de espera en la consulta y en desplazamientos, consiguiendo un sistema sanitario más sostenible.

