¿Cómo tratar la fractura-Luxación de Bennett?

La Luxación de Bennett es una lesión no muy frecuente que afecta al primer metacarpiano. Se suele dar en varones, de entre 15 y 45 años y se produce al dar un golpe con el puño con el pulgar doblado, por una caída sobre el borde radial de la mano y en accidentes de coche o de ciclistas.

Su tratamiento es muy complicado debido a las diversas complicaciones que pueden presentarse: inestabilidad, rigidez, consolidación viciosa, adherencias tendinosas y una limitación funcional importante, entre otras.

Tratamiento de la Luxación de Bennett

Un golpe directo sobre el pulgar flexionado puede producir la Luxación de Bennett. Esto provoca dolor intenso, debilidad del pulgar, así como falta de alineación y dificultades para moverlo. Además aparece una inflamación en la base del pulgar y en la parte posterior de la mano, así como moratones.

Las complicaciones en el tratamiento de la Luxación de Bennett provienen del lugar donde se produce: la articulación trapeciometacarpiana. En ella, se realizan los movimientos más importantes del pulgar.

Cuando se produce la fractura de Bennett, oblicua en la base del primer metacarpiano, este se divide en dos fragmentos. Uno pequeño, cuneiforme e intraarticular que, al estar unido al trapecio, permanece en su lugar. El otro fragmento corresponde al resto del metacarpiano y se desplaza hacia atrás, hacia arriba y hacia fuera.

Al ser una lesión intraarticular es muy inestable. Esa inestabilidad de la Luxación de Bennett es lo que complica el tratamiento. No se puede reducir de manera conservadora porque al fracturarse se produce un espacio entre los fragmentos que suele llenarse con un callo. Esto provoca una serie de alteraciones que hace que las lesiones aparezcan con facilidad en la zona. Además la deformidad que aparece conduce a la osteoporosis.

Técnicas para la reducción de la fractura de Bennett

Existen diversas técnicas para la reducción de la fractura de Bennett. Por un lado están las órtesis, como la Férula de inmovilización de muñeca (en dorsiflexión) con pulgar de Orliman. Esta órtesis permite la inmovilización metacarpofalángica del pulgar, mientras que el resto de los dedos quedan libres. Eso permite que disminuya el dolor y el edema que se produce y se evitan retracciones tendinosas.

Las órtesis inmovilizan la zona de la Luxación de Bennett.

Si las órtesis como la de Orliman no funcionan, entonces hay que recurrir a la cirugía u osteosíntesis. La osteosíntesis es un tratamiento quirúrgico de fracturas, en el que estas son reducidas y fijadas de forma estable. En el caso de la Luxación de Bennett se utilizan tornillos o alambres de Kirschnner.

En cualquiera de los casos, las órtesis o la cirugía, la articulación debe estar inmovilizada entre cuatro y seis semanas para una correcta recuperación de la Luxación de Bennett y para evitar posibles secuelas, como artrosis precoz, debilidad en los movimientos de pinza y dolor crónico. Además hay que realizar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento para lograr la fuerza en los músculos de la mano y para una reeducación muscular para recuperar el uso del pulgar y de la mano.

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