La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a personas de todas las edades. Se caracteriza por convulsiones recurrentes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a unos 50 millones de personas en el mundo, lo que le convierte en uno de los trastornos neurológicos más comunes. Cerca del 70% responde al tratamiento, pero hay algunos casos que ni controlan los ataques con medicamentos y son inoperables. Hasta ahora. Un ambicioso proyecto de investigación ha descubierto una técnica de diagnóstico que facilitará las intervenciones quirúrgicas.
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La epilepsia suele controlarse con medicamentos o con cirugía pero hay casos que no responden a ningún tratamiento
La epilepsia se define por dos o más convulsiones no provocadas. Es un trastorno del que hay escritos que se remontan al 4000 a.C.. Siempre ha estado rodeado de temor, discriminación y estigmatización social. Esa estigmatización persiste en algunos países hoy en día, pudiendo influir en su calidad de vida.
Normalmente, el control de esta enfermedad suele hacerse con medicamentos anti epilépticos. Con ellos se controlan las convulsiones que caracterizan este trastorno neurológico. Pero hay pacientes que responden mal al tratamiento farmacológico y entonces puede resultar útil el tratamiento quirúrgico. Sin embargo, hay ocasiones en las que la operación no puede realizarse por el pequeño tamaño y la situación de las áreas del cerebro afectadas.
Ante ese problema se puso en marcha una importante investigación impulsada por médicos e ingenieros de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), el Hospital La Fe de Valencia y el grupo médico Eresa. El objetivo era desarrollar una innovadora técnica de diagnóstico: RM Funcional-EEG.
La nueva técnica para pacientes de epilepsia se apoya en las nuevas tecnologías
Esta técnica permite detectar malformaciones desencadenantes de la epilepsia situadas en zonas profundas del cerebro, invisibles debido a su tamaño microscópico, pero perceptibles gracias a esta técnica. Así se consigue fotografiar las áreas afectadas. Y esas imágenes servirán de guía a los cirujanos para que puedan realizar su trabajo con gran precisión.
La técnica RM Funcional-EEG consiste en la combinación de dos pruebas. Por un lado un encefalograma. Con él se registran los picos de actividad cerebral asociados a la epilepsia cuando no están en fase de crisis epiléptica. Por otro lado una resonancia magnética de alto campo. La resonancia proporciona imágenes de actividad de las crisis, así como imágenes anatómicas de alta resolución sobre las que las imágenes de actividad se superponen.
Con todo ello se consiguen unas estadísticas. Estas estadísticas servirán para generar una reproducción en 3D del cerebro a partir de las imágenes obtenidas de la resonancia, gracias al papel del big data. Las tecnologías cada vez están más presentes en la investigación médica. Big Data, quirófanos inteligentes, robótica, realidad virtual… son muchas las aplicaciones y las soluciones que la tecnología puede ofrecer a la medicina.
En este caso, los métodos avanzados de aprendizaje automático y fusión de datos ayudan a interpretar las imágenes obtenidas de pacientes con epilepsia. Los investigadores aseguran que así los cirujanos podrán operar con garantías a un mayor número de personas con epilepsia, mejorando su salud y su calidad de vida.

