Las lesiones por el uso de zapatos con tacones altos constituyen un problema cuyo tratamiento se está consolidando en las clínicas de ortopedia y consultas de traumatología.
El uso de este calzado representa un símbolo de feminidad y atracción. De hecho, se puede decir que los zapatos de tacón no pasan de moda. Prueba de ello es el aumento de lesiones y accidentes relacionados con su utilización.
Recientes estudios de las universidades de Iowa y Alabama (publicado este último en The Journal of Foot and Ankle Surgery) muestran también un incremento de los problemas asociados a los zapatos de tacón. A grandes rasgos, en la segunda de las investigaciones, llevada a cabo entre los años 2002 y 2012, se demostró la duplicación del número de lesiones de este tipo entre las mujeres estadounidenses. La mayoría de ellas tuvo como protagonistas a mujeres que tenían entre veinte y treinta años. Por otro lado, 2011 fue el año en el que se contabilizaron más lesiones (19.000).
El uso de zapatos que aprietan o con los talones excesivamente altos genera diversos problemas: desequilibrios y acortamientos musculares, juanetes y otras deformidades…
Destacan las alteraciones de posturas y equilibrios, las cuales llevan a incrementar la carga sobre las rodillas y pueden producir trastornos, tales como el dolor de espalda.
La debilidad en los tobillos, las rozaduras, las heridas y otras molestias forman parte de las incomodidades que pueden originarse a corto, medio y largo plazo.
De cara a mitigar los problemas relacionados con la utilización de zapatos de tacón, es necesario prevenir mediante ejercicios como el estiramiento de gemelos y sóleo, la compensación del equilibrio y el fortalecimiento del tendón de Aquiles.
En definitiva, es posible cuidar la musculatura afectada por las molestias que causa este tipo de calzado y minimizar el impacto negativo por cuestiones de estética.
