La actual sociedad tecnológica tiene aspectos positivos y negativos. Entre los negativos, destaca, en la línea más pesimista, que las generaciones jóvenes están tan sumidas en los dispositivos electrónicos que su uso está causando alteraciones en su salud tanto psicológica como física y motora.
Tal y como vaticinaban los agoreros, hace una década, hoy las clínicas de ortopedia están llenas, debido al mal trato dado a los pies. Además del recurso a la ortopedia, también sobresalen los ingresos por dolor de espalda. El uso de tecnologías y del ordenador está dando pie a nuevas dolencias, como dolores articulares y de muñecas. Por otro lado, destaca el hecho de que, cada vez más, las diferentes consultas médicas (por ejemplo, traumatología o dermatología) pueden atender a sus pacientes a través de esos mismos dispositivos tecnológicos. Ha nacido y está en pleno auge la telemedicina y los smartphones han supuesto una verdadera revolución en el campo médico.
Aunque pueda parecer que la tecnología no hace milagros, lo cierto es que ayuda mucho en el ámbito de la medicina. Gracias a las telecomunicaciones, es posible que dos médicos se comuniquen desde la distancia, así como que un médico preste asistencia a sus pacientes a través de Internet o videoconferencia.
La telemedicina permite el diagnóstico, el tratamiento y la educación médica con una continua interrelación entre médico y paciente.
Las nuevas tecnologías permiten también la transmisión de datos a distancia, así como la enseñanza con estudiantes de medicina.
Algunos ejemplos de tecnología médica en la actualidad son: la startup CellScope, con Oto Home, un médico puede examinar los oídos de sus pacientes desde la distancia. Es muy útil para detectar infecciones de oído sin moverse de casa.
También en países del Tercer Mundo la tecnología tiene su utilidad y sirve para detectar enfermedades y mantener comunicación con médicos de otros Estados.
Fuentes:
