El Parkinson afecta a más del 1% de la población mayor de 65 años. Es la segunda enfermedad neurodegenerativa progresiva más prevalente en el mundo tras el Alzheimer. Aunque sigue sin tener cura, van apareciendo tratamientos para frenar ese deterioro y mejorar la calidad de vida de los enfermos. También se van produciendo grandes avances para conocer el origen de la enfermedad y poder detectarla a tiempo. Y a veces esas investigaciones dan resultados cuanto menos curiosos, como la posibilidad de que las lágrimas puedan contener pistas sobre si alguien tiene Parkinson.
