Las caídas de ancianos son muy habituales. Pueden ser por obstáculos en su entorno, por enfermedades , problemas en la movilidad y el equilibrio, alteraciones visuales o auditivas, desorientación o deterioro cognitivo. La mayoría de las veces son varios de estos factores los que influyen en ellas. Por eso muchas veces acaban los ancianos en silla de ruedas. Con el efecto que eso conlleva en su calidad de vida, ya que pierden autonomía y aumenta la dependencia.
