Un alto porcentaje de lesiones traumáticas de rodilla termina en intervención quirúrgica. Ya sea el caso de un paciente pasivo o de un deportista, los expertos y clínicas de ortopedia ponen especial énfasis en el posoperatorio y la rehabilitación, dos etapas tan importantes como la técnica quirúrgica. Por eso, tras una operación se deben tener en cuenta y aplicar inmediatamente una serie de medidas rehabilitadoras en función de la fisonomía, ortopedia, estilo de vida y objetivos del paciente. El fin común de todas ellas es aumentar la movilidad y el arco articular, disminuir la inflamación y el dolor y potenciar el tono y la fuerza muscular tras una artroscopia de rodilla.
Durante la primera fase del posoperatorio, se deben tomar las mismas medidas del preoperatorio: guardar reposo, aplicar hielo -en intervalos de 15 minutos cada dos horas, mantener la rodilla elevada y comprimir con un vendaje.
A partir de la segunda semana, el paciente ya está preparado para andar con ayuda de muletas. Asimismo, mantendrá la aplicación de hielo tres veces por día y acompañará sus cuidados con masajes drenantes. Si el especialista en traumatología lo aconseja, se pueden incorporar ejercicios isotónicos suaves como elevaciones con la pierna recta, así como combinar la terapia manual con tratamientos como la electroterapia y la magnetoterapia.
En la tercera fase del posoperatorio, el paciente puede relegar progresivamente el uso de las muletas u otros productos ortopédicos para comenzar a reanudar la marcha.
Por último, a partir de la cuarta semana se recomienda fortalecer la zona con ejercicios pasivos de flexión y bicicleta hasta conseguir aumentar de forma progresiva la intensidad de la actividad diaria. Entre otras observaciones, es conveniente incidir en que la sentadilla profunda y la rotación tibial no se deben iniciar hasta la semana duodécima y la carrera hasta el quinto mes. En todo caso, es principal mantener un programa rehabilitador intenso y supervisado.
La línea 3-TEX Advance de Orliman y su terapia funcional proporciona una mayor eficacia y comodidad de uso, favorece la prevención de nuevas lesiones rotulianas y mejora la adaptación anatómica durante los movimientos repetitivos de flexión y extensión que se producen al caminar.
Fuentes
