En las clínicas de ortopedia y en los servicios de traumatología se reciben, a menudo, visitas relacionadas con el problema de salud que presenta la osteoporosis, es decir, la disminución de la masa ósea. Se trata de una enfermedad cuya incidencia va aumentando, especialmente, entre las mujeres posmenopáusicas, las cuales, por sus carencias hormonales (disminución de estrógenos, etc) cuadruplican las posibilidades de padecerla.
Debido a carencias como las citadas anteriormente, se produce una deficiente absorción del calcio. Por lo tanto, la ingesta de este mineral se revela como fundamental para que los huesos tengan una consistencia suficiente y no haya mayores riesgos de sufrir roturas (la más común es la de cadera). En este sentido, es recomendable tomar los siguientes minerales y vitaminas:
- Calcio: básicamente, mediante cereales y lácteos. Si no se bebe, por lo menos, un vaso de leche al día, hay que intentar ingerir la cantidad de calcio equivalente mediante yogures y quesos.
- Vitamina D: favorece la absorción del calcio y se encuentra en sardinas, huevos, pescado azul, hígado y mantequilla.
- Fósforo: su función, en este caso, es similar a la de la vitamina D. Lo contienen los pescados, los lácteos, los huevos, las carnes, los cereales integrales, las legumbres y los frutos secos.
- Vitamina K: facilita la metabolización de la proteína osteocalcina. Su aportación, según estudios recientes, resulta esencial para mitigar el proceso de osteoporosis. La insuficiencia de esta proteína inhibe la calcificación y deriva en malformaciones de los huesos. Se puede consumir mediante la ingesta de espinacas y brócoli, coles de Bruselas, aguacate, kiwis y lechuga.
Junto a la edad y otros factores, el estilo de vida actual sedentario favorece la aparición de esta enfermedad. Lo mejor es acudir a un médico para poner medidas cuanto antes para que afecte lo menos posible al día a día de la persona.
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