Las clínicas de ortopedia están especialmente destinadas a prevenir los problemas de traumatología en zonas comunes como la espalda y el dolor cervical ocasionado tras una sesión de entrenamiento sin la postura adecuada. En este sentido, los productos ortopédicos pueden ayudar a atenuar las molestias y educar al cuerpo para realizar estas actividades con garantías para la salud.
Utilizar el peso adecuado
El sobreesfuerzo resulta fatal para los músculos y las articulaciones. Es imprescindible elegir una carga que pueda compatibilizarse con los niveles de esfuerzo de cada persona, encontrando el equilibrio entre el peso soportado y los objetivos de entrenamiento buscados. Las consecuencias directas de no atender a esta balanza son lesiones en lumbares y cervicales, así como en otras zonas como los manguitos del hombro.
Una buena postura corporal es imprescindible
Para todo -trabajar, estudiar, ver la tele, utilizar el móvil…- la postura también ha de ser erguida cuando se realiza un ejercicio. Una curvatura prolongada puede generar dolores indeseados, máxime si se aportan resistencias que pudieran agravar las lesiones. Si los ejercicios se realizan tumbados, elevar ligeramente las piernas ayuda a mantener la espalda completamente pegada al suelo y ello ayuda a prevenir la aparición de signos de dolor.
Posición de la espalda para los ejercicios de pie
Un espejo es el mejor aliado para observar nuestro cuerpo cuando hacemos ejercicio. Veremos si existen inclinaciones inadecuadas que puedan dar lugar a lesiones y, por tanto, corregirlas con rapidez. Es una cuestión de práctica y educación corporal. Mientras tanto, concentrar la carga en el pie y flexionar ligeramente las rodillas son dos de las principales acciones para mantener la estabilidad de la espalda a buen recaudo y sin riesgo para su salud.
No hay que olvidar que la espalda es el mástil que sostiene el cuerpo. Es una de las enseñanzas desde pequeños, corrigiendo las malas posturas. Cuidarla es un deber prioritario.
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