Cardiología y Neurología se unen para mejorar el diagnóstico del ictus

Cada vez es más frecuente la creación de equipos multidisciplinares en medicina para abordar las distintas enfermedades. Un ejemplo de ello es una idea pionera que acaban de poner en marcha en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla: estrechar la relación de dos especialidades, como son Cardiología y Neurología para mejorar el diagnóstico del ictus. El objetivo es realizar un diagnóstico del ictus más rápido, lo que disminuye las secuelas de manera drástica y mejora la supervivencia.

Un diagnóstico del ictus precoz disminuye las secuelas y mejora la supervivencia

El objetivo de este proyecto es impulsar la formación de neurólogos en una técnica diagnóstica de vital importancia en la asistencia de pacientes con ictus. Una técnica que suelen usar en Cardiología. Para ello, se han unido la Unidad de Imagen Cardíaca y la Unidad de Ictus del Hospital Virgen del Rocío y han desarrollado el primer curso de Ecocardiografía aplicada a la práctica clínica en el diagnóstico del ictus.

Es un curso teórico-práctico que pretende mejorar el diagnóstico del ictus formando a especialistas en Neurología en técnicas que clásicamente eran competencia exclusiva de los profesionales de Cardiología.

Esta formación es básica para avanzar en el diagnóstico del ictus. Y es que ambas especialidades tienen mucho que decir en el tratamiento de esta enfermedad cerebrovascular. El 85% de los ictus es isquémico, es decir, se produce por una falta de aporte de sangre a una determinada zona del parénquima encefálico.

Este curso es una de las acciones que el Hospital Virgen del Rocío realiza para avanzar en el tratamiento y diagnóstico del ictus. En colaboración con el Servicio Andaluz de Salud ha puesto en marcha diversos cursos para proporcionar una atención de calidad en todas las fases de esta enfermedad cerebrovascular: la prevención, la atención en fase aguda y la recuperación. Por ejemplo, el curso de neurosonología, dirigido a neurólogos y radiólogos.

La neurosonología es una herramienta diagnóstica clave en el proceso de diagnóstico de pacientes con ictus.

Además, las personas diagnosticadas de una fibrilación articular tienen cinco veces más posibilidades de sufrir esta enfermedad cerebrovascular. Además será más grave, con una mayor mortalidad y discapacidad residual. Y un mayor riesgo de recurrencias que los ictus de otras causas.

El ictus es la segunda causa de muerte global. Y la primera entre las mujeres, según el Instituto Nacional de Estadística. Además, el ictus es la causa más importante de invalidez o discapacidad grave a largo plazo en el adulto. Y la segunda de demencia. Y supone entre un 3% y un 4% del gasto sanitario.

Los especialistas en Cardiología y Neurología comparten la responsabilidad de la asistencia de los pacientes con ictus cardiogénicos o con riesgo de sufrirlos. También deben hacer frente común en la detección y el manejo de la cardiopatía asociada a los trastornos neuromusculares.

Por ello, el curso de diagnóstico del ictus del Hospital de Sevilla ayudará a que ambas especialidades compartan conocimientos. Además así conocerán nuevas técnicas para poder aplicarlas en su día a día. Así, podrán tratar más rápidamente y de manera más eficaz esta enfermedad cardiovascular. Algo clave, ya que la supervivencia y las secuelas tras un ictus dependen de una atención lo más rápida posible.

 

 

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