El ski y snowboard son dos clásicos para los amantes de los deportes invernales. Falta poco para que las cimas comiencen a llenarse de nieve, un gran número de deportistas y fanáticos por estos deportes de invierno esperan la apertura de la temporada y con ellos la probabilidad de sufrir alguna lesión.
En otoño e invierno, las pistas ya están listas para la diversión. Pero, cuidado, al parecer cuatro de cada mil personas que hacen uno de estos dos deportes sufren alguna lesión, como el dolor de espalda, las fracturas de ligamentos, las roturas de muñecas, meniscos y clavículas… Es, por tanto, importante tener conciencia de los riesgos que implican estos dos deportes para evitar futuras rehabilitaciones en clínicas de ortopedia e, incluso, operaciones ante lesiones crónicas.
Traumatología en ski y snowboard
En el caso del dolor de espalda, este es fácilmente evitable, sobre todo, con una buena postura corporal. Cuando se realiza ski, la peor parte se la llevan las rodillas (que son las partes que soportan en mayor proporción el peso del cuerpo). Sin embargo, de no olvidar el hieratismo cuando se realiza este deporte dependerá finalizar la jornada de ocio con éxito.
Desde luego, es imposible predecir si ocurrirá o no una caída. En este deporte, son especialmente duras, teniendo en cuenta que pueden darse a altas velocidades y cualquier miembro del cuerpo humano puede resultar lastimado con especial dureza.
Lo mismo ocurre en el caso del snowboard. Aunque las lesiones en las muñecas son las más frecuentes y graves (los deportistas suelen caer con todo el peso del cuerpo sobre ellas), la espalda también puede sufrir lesiones.
Adquirir materiales de protección de una clínica de ortopedia para las zonas más afectadas puede servir de gran ayuda para prevenir la gravedad en lesiones. Asimismo, ponerse en manos de monitores expertos es una de las máximas, si se trata de novatos en este deporte. Desde luego, la precaución es la mejor aliada.
Fuentes:
