¿Cómo correr sin lesionarse o sentir dolor de espalda? Sigue estas reglas básicas
Cada vez son más las personas que se ponen sus zapatillas para practicar el running por las calles y parques de las ciudades. Sin embargo, como toda práctica deportiva requiere seguir una serie de consejos para prevenir lesiones que obliguen a la intervención de especialistas en traumatología u ortopedia y evitar malos movimientos que pueden ser causantes de dolor de espalda recurrentes.
En primer lugar, es de vital importancia la selección de la equipación. La ropa tiene que ser cómoda, ligera y transpirable y las zapatillas deben ajustarse al tipo personal de pisada: pronador, neutro o supinador, según el movimiento del tobillo. En las clínicas de ortopedia se pueden encontrar diversos modelos de plantillas para corregir este tipo de pisadas en caso de que sean muy pronunciadas.
Con carácter previo al ejercicio intenso, hay que realizar siempre un calentamiento de duración adecuada para estirar las articulaciones y preparar la musculatura para el esfuerzo. A continuación, lo más consecuente es evolucionar en los primeros metros a un ritmo lento para después ir progresivamente acelerando.
El tercer consejo es preparar la ruta de antemano. No conviene transitar por lugares solitarios que pueden dificultar una eventual necesidad de ayuda en caso de una inoportuna lesión. Hay que saber si el terreno por el que se va a correr es llano o tiene desniveles, lo que condiciona bastante el esfuerzo desarrollado.
Ha de controlarse en todo momento la intensidad del esfuerzo, remitiendo en la misma ante pequeñas manifestaciones de dolor o fatiga, que pudieran ser señales del organismo alertando de posibles desequilibrios que aconsejan siempre realizar una pausa o la cancelación del ejercicio.
Por último, no olvidar que tan importante como empezar a correr con buen tono es acabar de manera correcta, lo que significa hacerlo paulatinamente y siempre con una tanda de estiramientos.
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