Soluciones para aliviar el dolor lumbar

El dolor lumbar es uno de los más incapacitantes que existen.

Pocas dolencias son tan incapacitantes, tanto a nivel laboral como personal, como el dolor lumbar. La mayoría se van rápido, en una o dos semanas y el dolor remite con analgésicos y terapia de frío y calor. Pero si se repiten con frecuencia o el dolor no remite, es necesario consultar al médico. Sobre todo si va acompañado de pérdida de fuerza o de peso, alteración de la sensibilidad o fiebre.

Cuidar la espalda con buenos hábitos es clave para evitar el dolor lumbar. Como ocurre con muchas otras dolencias, la prevención es la mejor manera de actuar. Una buena postura al permanecer sentado, de pie o al dormir es clave para que no aparezca esta dolencia. Al igual que tener cuidado al levantar peso. Y, por supuesto, intentar evitar la ansiedad, depresión o estrés. Son una de las causas de tensión muscular y contracturas.

Las fajas dorsolumbares alivian el dolor lumbar y mejoran la funcionalidad

Pero, ¿qué puedo hacer cuando ya ha aparecido el dolor lumbar? Hay una serie de estrategias que te ayudarán a mitigarlo y a recuperar la movilidad rápidamente.

  • Revisa tu postura. ¿Cómo te sientas? ¿Cómo caminas?¿Qué postura adoptas para levantar objetos? Son preguntas que debes responder y cambiar para evitar el dolor lumbar al final del día.
  • Uso de ortesis. Las ortesis o fajas dorsolumbares de Orliman ofrecen sujeción y compresión. Así se alivia el dolor lumbar y se mejora la funcionalidad. Las fajas dorsolumbares de Orliman son fáciles de colocar y cómodas de llevar. Además, muchas de ellas ayudan a enderezar la columna, con lo cual se corrige el mal posicionamiento corporal que causa muchos de los dolores lumbares. En Orliman también contamos con fajas dorsolumbares para embarazadas (uno de los factores de riesgo del dolor lumbar, sobre todo en los últimos meses), que elevan el abdomen y ayudan a reducir la presión que ejerce el bebé sobre la zona pélvica. Y también sostienen la espalda y mejoran la postura de la mujer.
  • Haz ejercicio. Ante el dolor lumbar muchas veces lo primero que pensamos es en el reposo. Y sí, durante la fase aguda puede ser lo mejor. Pero una vez remita, es importante plantearse hacer algún tipo de ejercicio para trabajar los músculos y mejorar la postura. El ejercicio suave es el mejor remedio para esta patología. Por ejemplo, empezar con caminar o nadar para evitar el debilitamiento de la musculatura. Otras opciones son el yoga, tai-chi o el pilates.
  • Realiza estiramientos. En algunos trabajos pasamos muchas horas sentados. Es conveniente levantarse cada 20-30 minutos, caminar y realizar algunos estiramientos.
  • La fisioterapia ayuda a disminuir la percepción del dolor. Además mejora la funcionalidad y movilidad y ayuda a reeducar la postura y a fortalecer la musculatura.
  • Peso adecuado. El sobrepeso es una de las causas más frecuentes de dolor lumbar. Por ello es importante mantener el peso adecuado para evitar sobrecargas sobre las estructuras vertebrales.
  • Usar calzado con tacón bajo. Con tacones rompemos la curva natural de la espalda y tenemos una postura más inestable. Eso aumenta la presión en la zona lumbar. Un tacón de no más de tres centímetros y ancho, para que el pie tenga más punto de apoyo es mejor para no provocar desequilibrios y dolores.
  • Di adiós al tabaco. El tabaco reduce el flujo sanguíneo y eso puede contribuir a la degeneración del disco vertebral. Además de aumentar el riesgo de osteoporosis y dificulta la cicatrización. Los fumadores tienen más posibilidades de desarrollar dolor crónico de espalda en comparación con los no fumadores.
  • Comprueba como duermes. El colchón no puede ser ni demasiado duro ni demasiado blando. La mejor postura es dormir boca arriba, con una almohada bajo las rodillas y otra bajo las lumbares. Otra opción es dormir de lado, con las rodillas dobladas y una almohada no demasiado alta.
  • Evita el estrés. Si tienes dolor lumbar, trastornos como el estrés, ansiedad o depresión pueden aumentar la tensión de la musculatura y agravar el dolor e incluso cronificarlo.

Hay que ir implantando poco a poco estas pautas en tu rutina diaria. Muchas veces hacemos las cosas por inercia y no somos conscientes de que estamos haciéndolas mal hasta que aparece el dolor. Por ello en cuanto aparezca la primera molestia hay que hacer un alto, pensar las cosas e introducir los cambios. Así evitaremos que ese dolor lumbar sea más fuerte y te incapacite.

 

 

 

 

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