Displasia de cadera en bebés, cómo corregirla

La displasia de cadera en bebés afecta principalmente a las niñas.

La displasia de cadera en bebés es una anomalía que afecta aproximadamente al 3% de los recién nacidos. Y, aunque no es grave, un diagnostico temprano del ortopedista pediátrico y un tratamiento de la displasia adecuado son fundamentales para evitar trastornos de mayor relevancia en un futuro, como posibles lesiones en la articulación y los huesos, asimetría en las extremidades o artrosis precoz en la edad adulta.

La displasia de cadera en bebés se describe clínicamente como malformación congénita. Se produce cuando la cabeza del fémur del niño y la cavidad de la pelvis no encajan de una forma correcta y rotan en posición anormal. Su incidencia es cinco veces mayor entre las niñas que entre los niños y es frecuente encontrar varios casos dentro de una misma familia. En los casos más leves la displasia se produce por el aplanamiento de la cavidad que acoge la parte superior del fémur y como consecuencia este tiende a desplazarse hacia un lado. Sin embargo, en los casos más graves, el hueso abandona su lugar y se coloca fuera de su posición natural provocando lo que se conoce como luxación de cadera.

Las causas de la displasia de cadera en bebés no son claras. En algunos casos, hay una predisposición innata y los ligamentos de las articulaciones no son suficientemente fuertes. Otros casos puede ser consecuencia de la posición del bebé durante el parto.

En los bebés recién nacidos los signos de displasia de cadera son muy sutiles. Y pueden pasar desapercibidos para los padres. Sin embargo, el análisis de esta articulación forma parte de la rutina habitual de exploración clínica que los pediatras realizan a los recién nacidos. La valoración de las caderas se realiza antes de salir del hospital y durante las revisiones rutinarias de los controles de salud del niño, por lo que la displasia de cadera en bebés se suele detectar precozmente: un click o sonido hueco durante la maniobra de exploración de las caderas, o bien dificultad para mover una pierna respecto a la otra. También es posible observar asimetría de miembros inferiores o bien en los pliegues que se observan normalmente en la ingle de una pierna respecto a la otra.

En caso de no tratarse, de una forma tardía podría observarse una ligera cojera al caminar, o incluso una curvatura anormal de la columna vertebral (escoliosis) para intentar compensar el reparto desigual de peso entre ambas piernas.

El arnés de Pavlik es la ortesis más recomendada para la displasia de cadera en bebés

El tratamiento de la displasia de cadera tiene como objetivo mantener la cabeza del fémur bien firme en su sitio durante un determinado período de tiempo, dependiendo del caso y de la edad del niño. De esta forma se favorece el correcto desarrollo del fémur y de la pelvis, así como el fortalecimiento de los ligamentos que los une, y se consigue la normalización de la articulación.

Cuando la displasia de cadera es leve, el ortopedista pediátrico puede resolver con la aplicación de una prótesis blandita, que mantiene el fémur en su sitio, alargando ligeramente las piernas, y que permite, al mismo tiempo, que el niño se pueda mover con libertad. Con frecuencia, el especialista aconseja a los padres coger al niño a horcajadas sobre un lado el máximo tiempo posible. Y también que el niño duerma boca arriba con las piernas ligeramente abiertas.

Si la displasia es media o grave, se suelen utilizar prótesis algo más rígidas u otros tratamientos como el arnés de Pavlik, que consiste en unas correas que mantienen las caderas en flexión de cien grados para reducir la luxación.

El modelo de arnés que propone Orliman Pediatric es apropiado para pacientes de hasta 2 años. Muy recomendable por su diseño y confort para los más pequeños, como el resto de productos de Orliman Pediatric. Posee hebillas de plástico que permiten poner y quitar la órtesis de forma rápida y sencilla. Así mismo se puede regular la longitud de los tirantes, adaptándolos a la medida de cada paciente.

Antes de los seis meses, no es necesario que se traten ortopédicamente todos los casos. Los recién nacidos pueden recuperarse con maniobras positivas. Si los tratamientos ortopédicos no corrigen la luxación, la cirugía puede ser la última solución.

Y recuerda, la displasia de cadera en bebés es una malformación fácil de tratar si hay un diagnóstico precoz. El tratamiento ortopédico soluciona la mayoría de los casos. Por eso hay que estar atento a los síntomas y seguir las pautas del ortopedista pediátrico para evitar secuelas y complicaciones.

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