Una de las lesiones más típicas en los niños es la luxación de hombro. En muchas ocasiones se produce porque alguien tira bruscamente de su brazo, practicando algún deporte o por una caída. Para evitar problemas mayores lo primero que hay que hacer es inmovilizar la zona y acudir a un médico para que vuelva a colocarle la articulación en la posición correcta.
El deporte, una mala caída o que alguien tire bruscamente del brazo son las principales causas de la luxación del hombro en niños. Para tratar una luxación de hombro hay que inmovilizar la zona y después hacer ejercicios de rehabilitación.
Qué es una luxación de hombro
La luxación del hombro es una lesión muy dolorosa que, además, conlleva la incapacidad para mover el brazo. El hombro es una articulación formada por la unión de varios huesos mediante músculos, ligamentos, tendones, etc. Esas piezas encajan perfectamente pero si la cabeza de uno de los huesos, el húmero, se sale del lugar y no vuelve a la posición natural se produce una luxación o dislocación.
Si no se tiene cuidado y se siguen las pautas de tratamiento, la posibilidad de derivar en una inestabilidad crónica o luxación recidivante es muy elevada y habría que recurrir a la cirugía. Además puede derivar en lesiones de huesos, ligamentos, tendones, vasos y nervios si no se trata rápidamente.
Si sospecha que su hijo ha sufrido una luxación de hombros hay que inmovilizar la zona y aplicar frío local en la zona para reducir la inflamación. Y, por supuesto, acudir al médico para que le hagan las pruebas pertinentes y le administren el tratamiento adecuado. Y nunca hay que tratar de recolocar la articulación por nuestra cuenta, porque podemos provocar más daños y lesiones permanentes.
Una vez el especialista coloca el hueso del hombro en su lugar, con una rápida maniobra, hay que inmovilizar el brazo para prevenir recaídas. Para ello en Orliman contamos con dos productos: el cabestrillo pediátrico y la banda cabestrillo pediátrico. Ambos son perfectos para niños con traumatismos de hombro y brazo que requieran una reducción de la movilidad para su tratamiento. Además, para evitar molestias están realizados en tejido transpirable y están diseñados para proteger el cuello de incómodas presiones.
La duración de la inmovilización dependerá de la gravedad de la luxación de hombro. Puede alcanzar las tres semanas. Esto puede suponer un problema, porque a los niños les cuesta más adaptarse a una órtesis y a la inmovilización que provoca una luxación de hombro. Por eso es importante explicarles bien el porqué del tratamiento y ayudarles a ser pacientes.
Una vez finaliza el periodo de inmovilización, el brazo estará más débil, por lo que hay que empezar con la rehabilitación. Primero con trabajos suaves para empezar a potenciar la musculatura de esa zona. Poco a poco se subirá la intensidad de los ejercicios. Así se favorece la estabilidad articular y lograr una recuperación completa.
Para una correcta recuperación de una luxación de hombro es importante seguir bien el tratamiento. Y para ello hay que contar con la colaboración del niño. Hay que explicarles el porqué de cada paso y los riesgos de no seguirlos correctamente. Además de la importancia de hacer una rehabilitación suave y progresiva. Así no se resistirán a seguir el tratamiento y la lesión se curará adecuadamente.
