Cómo tratar una fractura del tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. Es fundamental para caminar, correr o saltar. Pero un movimiento repentino y brusco o una caída puede estirarlo demasiado y provocar la fractura del tendón de Aquiles. Esta puede ser parcial o total. Y en ambos casos puede necesitar cirugía.

Las botas tipo Walker aportan seguridad y contención en una fractura del tendón de Aquiles

Mientras el especialista analiza las lesiones en el tendón de Aquiles es fundamental inmovilizar la zona. Para ello las botas tipo Walker altas, como las de Orliman, son perfectas porque, además de inmovilizar ofrecen contención de la articulación tibiotarsiana, incluyendo el pie y el tobillo. A ello se une que reducen la carga que soporta el talón en la fase de contacto inicial con el suelo.

Tanto para el pre como para el post operatorio, las botas tipo Walker ofrecen seguridad y facilitan una rápida vuelta a la actividad diaria. En lesiones en el tendón de Aquiles y de ligamentos del pie, en esguinces de grado II y III, como en fractura del tendón de Aquiles, así como en fascitis plantar grave. También son una ortesis de gran ayuda para la recuperación de fracturas distales de tibia o peroné y en fracturas de tobillo o de pie.

Si las lesiones en el tendón de Aquiles no necesitan una inmovilización tan alta y solo hace falta una contención del pie y antepie se puede optar por el modelo de Walker corto de Orliman. Diseñado con los mismos parámetros que el Walker alto, aporta mayor confort y menos peso y es perfecto para fascitis plantar grave o esguinces de grado II y III. Además ambos modelos de Orliman son ligeros y se suministran con almohadillas protectoras para evitar rozaduras y molestias.

Como hemos dicho el tratamiento de la fractura del tendón de Aquiles puede ser conservador o quirúrgico. El primero suele utilizarse para fracturas parciales y en casos de pacientes poco activos o con afecciones médicas que les impiden someterse a cirugía. Este tratamiento tiene la ventaja de no presentar los riesgos inherentes a una cirugía. Sin embargo el proceso de rehabilitación es más largo y es mayor el riesgo de una segunda rotura. Consiste en el uso de un yeso o de una bota, como las Walker de Orliman. Permiten reanudar la marcha y a la vez inmovilizar la zona. Su uso continuado durante unas seis semanas permite que el tendón sane.

Por su parte el tratamiento quirúrgico suele aplicarse cuando la fractura es total y ofrece bastantes beneficios. Por un lado, reduce la posibilidad de reincidencia de la fractura. Y además, la cirugía mejora el funcionamiento muscular y el movimiento del tobillo. Además se reduce el tiempo de recuperación y se puede volver más rápidamente a la vida normal. Y, en ambos casos, la rehabilitación es fundamental. Tanto para la recuperación muscular como para el rango de movimiento.

La fractura del tendón de Aquiles, igual que el resto de lesiones en el tendón de Aquiles, son lesiones dolorosas que afectan a la movilidad. Por ello la prevención, especialmente si eres deportista ya que son los que más la sufren, es fundamental. Como por ejemplo, hacer estiramientos y calentar si vas a hacer deporte. O reducir peso, para que el tendón no soporte tanta presión.

 

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