Cervicalgia: tratamiento, síntomas y duración

A lo largo de la vida, alrededor de un 80% de la población ha sufrido una cervicalgia o dolor de cuello. En muchas ocasiones suele provenir de tener una ocupación sedentaria (trabajar sentado delante del ordenador o conduciendo) y en su tiempo libre prefieren actividades no dinámicas como leer, ver la televisión o jugar a videojuegos. Conocer sus síntomas y seguir bien el tratamiento pueden evitar problemas más graves como degastes de vertebras o hernias discales.

¿Qué es la cervicalgia?

La cervicalgia es un dolor en la región cervical. En algunos casos también puede afectar al brazo, con un hormigueo punzante, debilidad y dolor irradiado. Otra forma de dolor cervical es la tortícolis. Esta se produce por un espasmo muscular que bloquea las vértebras, debido a una prolongada mala postura.

Las malas posturas suelen ser una de las principales causas que provocan una cervicalgia, pero no son las únicas. Los traumatismos leves, contracturas musculares, un latigazo cervical, enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide o el estrés pueden provocar una presión involuntaria en los músculos del cuello que, a su vez, causará el bloqueo de las vértebras cervicales y un dolor intenso. A veces incluso puede causar vértigos y mareos.

Síntomas de la cervicalgia

Ese dolor, junto con la tensión en la zona y la limitación de la movilidad son los principales síntomas de la cervicalgia. La tensión viene provocada por la contracción de los músculos del cuello y hombros. Una contracción que se puede palpar y es persistente. Esos músculos contraídos se insertan en las vértebras y tiran de ellas, provocando una mala alineación. Eso causa una limitación de la movilidad que afecta a la calidad de vida de las personas.

 

Tratamiento de la cervicalgia

Para un tratamiento correcto, lo primero es averiguar el origen de la cervicalgia.

  • Latigazo cervical. Tras sufrir un latigazo cervical es conveniente guardar unos días de reposo. Cuando hay un traumatismo leve, el uso de un collarín blando como el de Orliman ayuda a dar sujeción y soporte al cuello, evita movimientos bruscos y alivia la presión de los discos intervertebrales y de los músculos. Además, mantiene el calor y mejora la circulación sanguínea, por eso es recomendable en algunos postoperatorios. En Orliman disponemos de collarines para adultos y también para niños. Gracias a su diseño anatómico son cómodos y fáciles de llevar.

Después hay que reanudar poco a poco la actividad e iniciar la fisioterapia. Allí le aplicarán diversas técnicas y tratamientos para aliviar la tensión y poner en línea las articulaciones.

  • Malas posturas y estrés. Hay que acudir al fisioterapeuta para que alivie el dolor con masajes, ejercicios y estiramientos. Además pueden ayudar las técnicas de relajación y respiración para aliviar las tensiones cervicales. Si hay irritación o inflamación de los tejidos articulares, dolor en el movimiento del cuello y espasmos musculares producidos por el dolor puede ser recomendable el uso de un collarín blando como el de Orliman. Pero recuerda que no debe llevarse mucho tiempo ya que puede atrofiar los músculos y empeorar el dolor. Lo mejor es preguntar al especialista sobre cómo y cuanto tiempo usarlo.

Además es importante cambiar los hábitos posturales. Cualquier tratamiento tendrá poco efecto si se conservan los hábitos incorrectos. Y corregir las malas posturas es el primer paso para evitar que la cervicalgia vuelva a aparecer.

  • Enfermedades reumáticas. Los masajes y estiramientos aliviaran el dolor, al igual que el reposo.

Quien ha sufrido una cervicalgia sabe lo dolorosa y molesta que es. Por eso, en cuanto note los primeros síntomas hay que acudir a un especialista, como un fisioterapeuta, para eliminar el dolor y los otros síntomas que pueden acompañarla.

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