Alimentación sana, ¿cómo sé si lo hago bien?

Una alimentación sana ayuda al bienestar, a la longevidad de las personas y a la vez ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes o la arteriosclerosis, así como mejora el desarrollo rendimiento intelectual y físico. Además puede ayudarte a proteger tu cuerpo de posibles lesiones.

Eso no significa que cuidar la alimentación sea sinónimo de comer cosas poco atractivas. El ejemplo más claro es la dieta mediterránea, que ofrece suculentos alimentos para satisfacer todos nuestros gustos.

Ese bien podría ser el modelo en el que tendríamos que basarnos para llevar una alimentación sana, pero en Orliman queremos daros una serie de consejos para facilitaros el camino a una dieta equilibrada y ajustada a vuestras circunstancias.

  • Incrementar el consumo de frutas, verduras y hortalizas frescas. Ahora que llega el verano seguro que resulta más fácil, porque apetecen más las ensaladas de todo tipo o por la gran variedad de frutas que existen. También es importante comer legumbres, porque proporcionan muchas proteínas, hidratos de carbono, fibra dietética y nutrientes.
  • Comer más pescado azul y menos carne, embutidos, huevos o vísceras. El pescado azul proporciona mucho Omega 3, que ayuda a combatir las enfermedades cardiovasculares.
  • Bebe mucho líquido, en especial agua y que esta sustituya a otras bebidas como los refrescos con gas o las bebidas alcohólicas.
  • Para cocinar utiliza siempre aceite de oliva virgen. El aceite de oliva es uno de los ejes de la dieta mediterránea, por sus propiedades beneficiosas para la salud. Por eso a la hora de cocinar, lo mejor es usarlo en sustitución de otras grasas, como la mantequilla, o de otro tipo de aceites, como el de girasol.
  • Limitar el consumo de azúcares y de sal. Un consumo elevado de sal incrementa las posibilidades de riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular. Y la ingesta de mucho azúcar está relacionado con problemas bucodentales como las caries y la obesidad y el sobrepeso.
  • El equilibrio es la clave. Una alimentación sana pasa por el equilibrio entre proteínas (entre un 15 y un 20% de los nutrientes que consumimos), hidratos de carbono (entre un 50% y un 60%) y grasas (entre un 25% y un 30%).
  • La dieta equilibrada es aquella que se adecua al gasto de energía de una persona. Aunque hay unas recomendaciones sobre las calorías que se debe consumir, dependiendo de si eres hombre o mujer y de la edad, una persona que tiene una actividad más sedentaria gastará menos que una con una actividad física más intensa.
  • Hacer cinco comidas al día. Cada una de las comidas aporta una cantidad de calorías necesaria para que nuestro organismo funcione, además de favorecer el autocontrol en la ingesta y controlar la ansiedad.
  • Consulta con un especialista. Ellos te indicarán cual es la mejor manera de combinar una alimentación sana con tu estilo de vida y crearán una dieta equilibrada para ti, teniendo en cuenta lo que necesitas.
  • Haz ejercicio. Ya que has apostado por la alimentación sana, que mejor que complementarla con un poco de ejercicio que te ayude a mantener el bienestar y la salud. Según la OMS, las dietas insalubles y la falta de actividad física están entre los principales factores de riesgo para la salud en todo el mundo.

 

 

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