Sacroielítis, una dolencia complicada de detectar

Sacroielítis, una dolencia complicada de detectar

La sacroielítis es una inflamación de las articulaciones sacroilíacas que produce mucho dolor en las nalgas o en la parte baja de la espalda y puede irradiarse a las piernas. Además se ve agravada al realizar diferentes ejercicios como subir escaleras o permanecer un rato de pie. Por sus síntomas es fácil de confundir con otras dolencias, como ciática, hernias o dolores lumbares y su detección es complicada.

¿Te han diagnosticado una sacroielítis?

Las articulaciones sacroilíacas (hay dos, una en el lado izquierdo y otra en el derecho) se encuentran en la cadera y están formadas por la unión del hueso sacro con el hueso ilion. Estas articulaciones son fundamentales para la locomoción. El problema viene cuando se inflaman. El dolor que provoca la sacroielítis es muy intenso, llegando a empeorar cuando subimos escaleras por ejemplo. Además causa rigidez en las caderas, piernas y espalda.

 

¿Por qué aparece la sacroielítis? Las causas son diversas:

  • Golpes o traumas en la articulación. Cualquier golpe de cierta gravedad genera una inflamación de los tejidos.
  • Enfermedades degenerativas. Por ejemplo cuando la artritis afecta a las articulaciones sacroilíacas, los cartílagos de la zona se desgastan considerablemente provocando el roce de los huesos y causando el dolor.
  • La pelvis de la embarazada se modifica durante el parto, además de soportar presión, con lo que pierde parte de su tensión y se inflama. A ello se une que las articulaciones soportan el peso extra del bebé sobre la cadera.
  • Una mala postura o una sobrecarga.
  • Infecciones del sacro o en las vías urinarias.

 

Tratamiento de la sacroielítis

Dependiendo del grado de lesión, de su origen y de la agudeza de los síntomas, el tratamiento de sacroielítis puede llegar a contemplar la opción de cirugía. Pero solo en casos en los que el dolor sea incapacitante y limite las actividades normales y el tratamiento conservador no funcione.

El tratamiento conservador de la sacroielítis contempla detener las actividades que puedan influir en la dolencia para reducir su inflamación. El especialista tiene que hacer diversas pruebas para detectar el origen de la dolencia, saber qué lado es el afectado y para descartar que el dolor y la inflamación provengan de otras enfermedades. Además, hay que acudir a un fisioterapeuta para diseñar una rutina física de ejercicios de estiramiento y aeróbicos para la zona. Así se fortalece y se previene que la sacroielítis vuelva a aparecer. A ello se unen las terapias de calor y frío que ayudan a aliviar el dolor y reducir la inflamación.

También es conveniente el uso del Cinturón sacro-iliaco de Orliman. Con este cinturón se consigue una compresión y estabilización de la articulación sacroilíaca. Además se anula el reflejo ligamento-muscular y se reduce el espasmo en la espalda y el dolor. El cinturón permite una mayor libertad de movimiento y es más cómodo que las fajas tradicionales.

Como en muchas otras dolencias de las articulaciones, el mejor tratamiento de la sacroielítis es la prevención. Es importante practicar ejercicio de manera regular para mantener los huesos, músculos y ligamentos fuertes. No hace falta que sea un ejercicio intenso. Pequeños detalles como caminar siempre que se pueda o ejercicios de bajo impacto son suficientes para mantenerse en forma y prevenir lesiones.

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