Detección temprana y prevención, claves para paliar los efectos de un ataque cerebrovascular

Detección temprana y prevención, claves para paliar los efectos de un ataque cerebrovascular

Una de cada seis personas en el mundo sufrirán un ataque cerebrovascular o ictus. Sin embargo si se controlan los factores de riesgo se podrían evitar hasta el 80% de los casos según la Federación Española de Ictus. Además una detección temprana es fundamental para evitar secuelas y reducir la mortandad.

La prevención, con hábitos de vida saludables, es clave para paliar los efectos de un ataque cerebrovascular

Un ataque cerebrovascular puede producirse por la interrupción del flujo sanguíneo en una parte del cerebro (isquemia), que representan el 75% de los casos, o por la rotura de una vena (hemorragia), que son el 25%. Controlar los factores de riesgo y adquirir unos hábitos de vida saludable es fundamental para una buena prevención de la enfermedad. ¿Cuáles son esos factores de riesgo? Una mala alimentación, tabaco, sedentarismo, obesidad y el consumo de alcohol y drogas. A ello hay que sumar el sufrir enfermedades cardiovasculares como la arritmia, y también la hipertensión arterial, el colesterol y la diabetes. Y la edad también es importante, aunque es un factor sobre el que no se puede actuar.

Para evitar el ataque cerebrovascular es fundamental realizar ejercicio con regularidad. Por ejemplo caminar una hora al día. Así evitamos el sedentarismo y ayudamos a que nuestro organismo esté en forma. Además, es importante controlar el colesterol, el azúcar y la tensión, así como mantener el peso a raya para reducir los factores de riesgo.

También hay que actuar sobre el estrés. Un nivel alto de estrés aumenta la posibilidad de sufrir un ictus. Cultivar la serenidad, la calma y un estado de ánimo tranquilo y positivo ayuda a reducir la tensión arterial y a cuidar el sistema cardiovascular.

Señales de alarma para detectar un ataque cerebrovascular

Pero, además de conocer los factores de riesgo de un ataque cerebrovascular y trabajar la prevención, hay que conocer la señales de alarma para una detección temprana. En el ictus cada minuto que pasa cuenta. Porque en cuanto aparecen los síntomas se empiezan a perder miles de neuronas que se pueden salvar actuando rápidamente. ¿Cuáles son esos síntomas?

  • Pérdida brusca de fuerza en la cara y/o en las extremidades de un lado del cuerpo.
  • Sensación de hormigueo en la cara y extremidades.
  • Dificultad para hablar.
  • Dolor repentino de cabeza, muy intenso y sin causa aparente.
  • Vértigo, desequilibrio, desvanecimientos.

Ante cualquiera de estos síntomas hay que avisar al médico para poner en marcha el protocolo de ictus. Así se determina la gravedad y si es isquémico o por una hemorragia y comenzar el tratamiento adecuado. Dependiendo del área del cerebro afectada los daños serán diferentes. Desde problemas de lenguaje  y de control sobre el cuerpo, de movilidad, de audición o de visión, hasta pérdida de memoria, cambios en el comportamiento, llegando incluso a la muerte.

De hecho, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el ataque cerebrovascular es la principal causa de muerte en las mujeres y la segunda en hombres. Además es la primera causa de discapacidad. Los ictus comprenden el 70% de los ingresos en neurología en España. Y en los últimos años el número de personas que han sufrido uno ha crecido en un 40%. Por ello, la prevención y el diagnóstico temprano son claves para reducir las tasas de mortalidad y las secuelas asociadas al ataque cerebrovascular.

Deja un comentario