Consejos posturales para evitar lesiones en la oficina

Consejos posturales para evitar lesiones en la oficina

La lumbalgia es una de las lesiones en la oficina más típica

Las lesiones laborales suelen ser trastornos músculo-esqueléticos que afectan al menos al 65% de los trabajadores a lo largo de su vida laboral. Cirujanos, ortopédicos y traumatólogos hacen una llamada de atención sobre las consecuencias de los malos hábitos posturales durante la jornada de trabajo, ya que aumentan considerablemente el número de lesiones en la oficina.

Las lesiones en la oficina se pueden prevenir evitando malos hábitos posturales

Por ejemplo, un mal hábito postural puede ocasionar:

– Dolores de cuello de carácter muscular o degenerativo.

– Tendinitis de hombro, codo o muñeca.

– Molestias de diferente intensidad en la zona de las lumbares (lumbalgia y lumbociática)

– Síndromes compresivos de los nervios de la mano (túnel carpiano) o del codo (nervio cubital), entre otras.

Entre estas lesiones en la oficina, la más frecuente, aproximadamente el 40% del total, es las lumbalgia. Las causas principales de la aparición de estas lesiones laborales son diversas: un excesivo número de horas en la misma posición, el uso de fuerza que se requiere en determinados oficios y, en general, una postura incorrecta de nuestro cuerpo en relación a la maquinaria o aparatos a utilizar durante el trabajo. Pero además, hay otros factores como son la propia constitución musculo-esquelética, la edad, el exceso de peso y la falta de forma física.

Para prevenir las lesiones en la oficina es necesario seguir unas normas básicas, que deberán estar descritas en el Plan de Prevención de Riesgos laborales de la empresa. Además, el estudio de la ergonomía del puesto de trabajo puede resultar altamente beneficioso, especialmente en los casos en los que es necesario mantener una misma postura durante muchas horas.

Estudio ergonómico del puesto de trabajo

1- Elige una silla de trabajo ergonómica. El asiento debe ser suficientemente profundo, regulable en altura, ni demasiado rígido ni demasiado mullido y, muy importante, con bordes redondeados que no opriman las piernas y dificulten la circulación. El respaldo debe ayudar a tu espalda a adoptar una postura recta y acolchar y proteger la zona lumbar.

2- Saber sentarse. Cuando nos sentemos, utilizaremos toda la profundidad que nos ofrece el asiento y, además, apoyaremos la espalda firmemente sobre el respaldo. Mientras estamos sentados, la planta de nuestros pies debería estar en contacto con el suelo. Si la altura de la silla o el escritorio no nos lo permite, es conveniente colocar un reposapiés.

3-  La mesa de trabajo. La altura del escritorio de trabajo ha de ser la correcta. Que no nos obligue a inclinarnos ni a elevar los brazos. Son muy recomendables los fabricados con materiales que absorben la luz y evitan esos molestos reflejos que dañan nuestra salud visual, etc.

4- Productos ortopédicos. El uso de ortesis como una faja sacrolumbar puede ser de gran ayuda. Especialmente en aquellas situaciones de esfuerzo continuado, trabajo sedentario y posturas repetitivas. Su uso aumenta la presión intraabdominal y disminuye la carga sobre las vértebras y discos intervertebrales. Y, en general, ayuda a tener una mayor corrección postural.

El modelo de Faja sacrolumbar de Orliman está fabricada con un material elástico muy consistente.  El cuál aporta un 50% más de compresión que los utilizados convencionalmente aumentando la contención lumbar.

Esta faja sacrolumbar está especialmente recomendada en pacientes con morfología anormal del tronco, para la recuperación funcional de las lesiones deportivas, el tratamiento de lumbalgia y la prevención de lesiones lumbosacras por situaciones de esfuerzo, o en actividades sedentarias como conducir, trabajo de oficina, etc.

Estas prácticas previenen lesiones laborales y a la vez mejoran el bienestar del trabajador. Algo positivo para las empresas. Si se reducen las molestias y lesiones en la oficina, disminuye el número de bajas por enfermedad y mejora la productividad. Impulsar buenos hábitos posturales en la empresa redunda en beneficio de todos.

 

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