¿Qué beneficios aporta la prueba de esfuerzo?

La prueba de esfuerzo pone de manifiesto alteraciones cardiovasculares difíciles de detectar

Controlar nuestra salud cardiaca es importante. No solo para prevenir cualquier enfermedad cardiovascular, sino también a la hora de practicar algún deporte. Según la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en España se producen alrededor de 200 muertes súbitas cada año por anomalías congénitas no diagnosticadas, arritmias y otras dolencias cardíacas no detectadas. Por ello, antes de empezar a correr o a practicar otro deporte es conveniente realizar una prueba de esfuerzo. Esta prueba ayuda a prevenirlas, ya que evalúa la respuesta del organismo ante el ejercicio físico.

En el mundo del deporte, sobre todo en alto rendimiento y en deportes de resistencia, las pruebas de esfuerzo son muy utilizadas. Y con independencia del nivel que tengas o del tipo de deporte que practiques es siempre una buena inversión. Además de conocer tu estado de salud cardiaca, te ofrecerá mucha información útil para tu entrenamiento. Con los datos en la mano se puede planificar un programa de ejercicio físico conforme a tu estado de salud, así como su intensidad.

Y si te sufres una enfermedad coronaria, las pruebas de esfuerzo valorarán la respuesta del corazón ante el ejercicio físico y pondrán de manifiesto alteraciones cardiovasculares que no aparecen mientras el paciente está en reposo. Eso permitirá además hacer una estimación del pronóstico, de su capacidad para el ejercicio físico y para valorar el efecto del tratamiento que se está realizando.

Para que este test salga lo más ajustado a la realidad, hay que seguir unas pautas previas:

  • Evitar las bebidas y alimentos que contengan cafeína y alcohol.
  • No comer ni beber nada en las tres horas anteriores.
  • Informar al médico de la medicación que se está tomando por si hay que suspenderla.
  • Llevar ropa y calzado cómodo.
  • No realizar ejercicio físico intenso en las doce horas previas a la prueba.

¿En qué consiste una prueba de esfuerzo? Es importante conocer el historial clínico de la persona y conocer sus hábitos alimentarios y deportivos. A continuación se realiza dos electrocardiogramas: uno tumbado y otro de pie para evaluar la función cardiovascular. Y después comienza la prueba de esfuerzo.

La prueba consiste en ejercicio físico, con una monitorización electrocardiográfica continua. Lo más utilizado es correr en el tapiz rodante o pedalear en la bicicleta ergométrica, dependiendo del deporte o las características del paciente. El especialista le irá pidiendo que aumente el ritmo y también aumentará la resistencia. El objetivo es que se realice el mayor esfuerzo posible hasta alcanzar el umbral del cansancio o máximo nivel de resistencia.

Así se controla la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. En las pruebas para deportistas de alto rendimiento también se suele hacer un análisis de gases para ver cómo varía el consumo de oxígeno y dióxido de carbono durante la prueba. El test suele durar unos doce minutos. Después de realizar la prueba de esfuerzo se registra el tiempo de recuperación.

¿Qué datos aparecen? En estas pruebas de esfuerzo se obtiene información de la frecuencia cardíaca máxima, el consumo máximo de oxígeno, las pulsaciones y el umbral de fatiga. Con esos datos podemos conocer cuál es nuestra velocidad de carrera máxima para no dañar al corazón y nuestro grado de resistencia. Dos puntos fundamentales para planificar el entrenamiento. Así que, tanto si tienes una enfermedad cardiaca como si este año has decidido cuidar tu salud practicando deporte siempre es conveniente realizarse una prueba de esfuerzo.

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